martes, 15 de septiembre de 2026


 








UN EJEMPLO EJEMPLARIZADO

 

Se trata de don Vicente / excelente profesor.

          Recto. Justo. Exigente

          Por aprender. Su labor.

Explicaba a su alumnado / Que había que ser solidario

          De hablar estaba cansado.

          Y del mensaje: contrario.

 

Al no ser asimilado. -¿Palabras tienen salario?...-

 

De pronto, tenía enfrente./ El maestro don Vicente

          A Luis, un niño aplicado

Y vio, que así de repente, / Su Lenguaje caía al suelo.

Se levanta don Vicente / Del sillón del profesor.

          Se agacha. Y ya en un vuelo:

          “¡Toma Luis, se te cayó!”

 

 Enrique estaba al final / En un rincón de la clase.

Viendo el hecho. Le llega  hondo:

          ¡Gracias señor profesor!

 

Eso, ¿por qué..? Alguien responde

          Que teniendo a Luis al lado

Despistado. Así se esconde: / Deberá ser castigado.

 

Don Vicente, hombre llano.

Se sale con su “¿Hasta cuándo…?”

 

Más vale ejemplo ejemplado.

Que palabras que no llegan.

          Con hechos que se han mamado.

 

¡Salte ya de la tangente!:

“¡Limpia, niño los zapatos!”

¿Por qué no?. ¡Hasta se los ato!

Se entienda o quede pendiente

El verso viene clavado.



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